miércoles, 27 de octubre de 2010

Ay, las mujeres...

Si es que, encima, fue ella la que me llamó. Yo llegué a la oficina, tan tranquilo, después de comer, cuando vi en el móvil una llamada perdida suya. 

Soy un poco torpe a la hora de coger el móvil. Lo tengo, muchas veces, sin batería, o se queda olvidado en algún sitio. Hablar por teléfono me da un poco de corte, y supongo que se debe a que, cuando era pequeño, no lo había en casa, y no tuve un móvil hasta hace pocos años.

Mai me había mandado un SMS, preguntando si estaba en el pueblo. La llamé y hablamos, y quedamos para tomar el café que comenté en el anterior post. No la he vuelto a ver, porque, como decía, ya vuelve a pasar de mí. No la entiendo.

Pero me hace ilusión que esté por el pueblo. Hasta bajar a tirar la basura se convierte en algo ilusionante, sabiendo que trabaja a dos calles de aquí. Ay, las mujeres...

martes, 26 de octubre de 2010

Mai


Cómo decía en el anterior post, ha llegado Mai al pueblo. Es una casualidad grande, que los dos hayamos empezado a trabajar, más o menos, al mismo tiempo, en este lugar alejado de la mano de Dios.

Ella es profesora, y está dando clases en la Escuela de Arte del municipio, que debe ser el lugar más cercano a la cultura que hay aquí. Aunque, por lo que dice, los alumnos no dejan mucho espacio a la esperanza.

Mai es amiga mía, o así la he considerado yo siempre. Posiblemente, mi error con ella fuera esperar algo más. Nos conocimos trabajando, cuando ella entraba como becaria, y yo dejaba de serlo, en una empresa de la capital. No me fijé mucho en ella en primera instancia, porque, aunque tenía un muy bonito cuerpo, no hablaba mucho, y apenas coincidimos. Eso fue así, hasta que surgió la oportunidad de trabajar en un proyecto juntos, y comenzamos a relacionarnos.

Cada día charlábamos a través de MSN Messenger. Yo me sentía muy a gusto en esas charlas, me daba la sensación de que, por vez primera, podía ser yo mismo con alguien. Sin embargo, su actitud hacia mí fue cambiando, se fue agriando. Un día me informó de que tenía pareja, que debía dejarla tranquila. Y estaba enfadada, como si yo tuviera que haberlo sabido. Después de haber generado en mí una dependencia emocional, dejó de hablarme de la noche a la mañana, recriminándome esos sentimientos. Fue un día duro.

Pero me ha hecho ilusión poder volver a verla por aquí, y poder tomarme un café con ella. Hemos quedado para comer un par de veces después, aunque siempre ha encontrado una escusa para no aparecer. Me alegro de que esté por aquí, pero creo que no voy a llamarla más. Todo tiene un límite. La pelota está en su tejado.


jueves, 21 de octubre de 2010

Lo que podría haber sido

Me arrepiento de haber echado a la chica de aquella manera. Pienso en lo que podría haber sido... Sobre todo pienso sobre ello en la ducha, todas las mañanas.

Por desgracia, no me acuerdo de cómo se llamaba. Sé que su perro se llama Tambor, pero no me acuerdo del nombre de ella. Curioso...

Me hubiera venido bien tener a alguien con quien relacionarme por aquí. Era una persona muy atenta en algunos aspectos: me acariciaba el hombro mientras hablaba, se levantaba a traerme algo de la nevera... Nadie tiene ese tipo de gestos nunca conmigo, se me hizo raro... Aunque la sensación fue muy buena.

Pero al mismo tiempo, era quejica y criticona... Me contó un montón de cosas sobre sus enfermedades crónicas, aparte de la alergia al gato, y al polvo, que según ella, se extiende por todo mi hogar. Y por lo visto está ahora enferma, y no sabe de qué. No le di mucha credibilidad, aunque parece que ahora es temporada de gripe, o algo similar. Creo que mi hermano, también se ha puesto chungo, o eso me dijo mi madre.

En fin, ya no hay esperanzas con esta chica. Hoy me he acordado un poco más, porque me he enterado de que ha llegado al pueblo una antigua amiga. Ya os hablaré de ella dentro de poco.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Muy cansado

Ay, que cansado estoy. Estoy durmiendo muy poco, últimamente. Y lo peor de todo es que me siento como un vago de mierda.

El proyecto que estoy llevando a cabo requiere mucho trabajo. En realidad, sería necesario un equipo mucho mayor para llevarlo a cabo, y lo estoy haciendo yo solo. No es justo, pero no puedo decir que no.

Me acuesto a eso de la 1 de la madrugada, y pongo el despertador a las 3 o las 4. Me convenzo a mí mismo de es sueño suficiente, pero nunca es así. Si me despierto, apago el despertador al instante. Al final, acabo levantándome a trabajar a las 6 o 7. Sé que es mucho más de lo que hace la mayoría, pero sigo sintiéndome como una mierda. Necesito hacer más.

Pero es imposible hacer caso al despertador a las 3. El viaje entre el maravilloso mundo de los sueños y este horrible mundo es muy largo, nunca lo llevo a cabo por completo. Incluso, pongo el despertador en el salón, para tener que, forzosamente, levantarme y apagarlo. Pero la idea de desestimar el sueño de demasiado dura. Imposible, tengo que seguir durmiendo.

Mis sueños, a veces, son interesantes, y a veces, la mayor parte, son irrelevantes. Pero lo más importante es que en ellos no tengo miedo. 

domingo, 17 de octubre de 2010

Cita chafada

Quizás no fui muy sincero en el anterior post. El exceso de trabajo no es el único motivo por el que no he escrito mucho en el blog últimamente.

He entrado en un chat, uno de esos IRC. En realidad, no sé si hay más de uno, me he metido en el que conoce todo el mundo. Ya había entrado hace tiempo, siendo joven. No sabía que se mantenía en pié, estando todo el mundo loco ahora con el Facebook.

Me sirve para hablar 10 minutillos con gente, en los descansos de trabajo que hago cada pocas horas. El problema que tengo es que todas las mujeres de ahí me parecen iguales. Intelectualmente hablando, no es muy interesante. Pero siempre hay un interés sexual latente en mí que me lleva a entrar una y otra vez. Es tontería, porque no hay nadie de este pueblo de mierda, en realidad, que entre en el chat, y tampoco tengo yo tiempo para ir a la ciudad.

Pero conocí a una chica de aquí, que se conectó una vez, y quedé con ella para tomarme un café. Era un poco cateta, no había acabado ni la secundaria, pero era maja, y le gustaba toquetear, y dar masajitos... Ay, que rica estaba. Pude tocarle una teta, incluso. Es la mejor que he tocado nunca.

Pero era una llorica, una de esas personas que no han trabajado en la vida, y que siempre dicen que están enfermas. Cuando vino a casa, empezó a quejarse por el gato, y a decir que tenía alergia por los pelos de Naranja. Después de varias quejas, la mandé a tomar por culo. ¿Como puede un invitado protestar tanto por la mascota de un anfitrión?

Hoy la he visto por la calle. Iba vestía con minifalda, me ha vuelto loco. Se me ha pasado el enfado, solo por ver esas piernas. La he saludado, pero ni me ha mirado, la muy rencorosa.

¡Maldito gato! Me ha jodido un polvo increíble, que era precisamente lo que yo necesitaba ahora mismo. ¡Otra cosa más que me fastidia este animal!

sábado, 16 de octubre de 2010

Mucho trabajo

Llevo bastante sin escribir en el blog. Tengo mucha responsabilidad en el trabajo, no tengo mucho tiempo. Es importante que me salga bien este proyecto, la familia necesita el dinero. Y el jefe no es muy simpático, no me pasa ni una.

Pero no es problema. El sueldo está bien. Es cierto que el pueblo es una mierda, pero si me centro en el trabajo, los días se pasan rápido. Con mi gato al lado cuando llego a casa, y la radio bien alta, soy capaz de olvidar ese sentimiento de soledad que tenía. Se reactiva de vez en cuando eso sí, creo que a causa de aquello que sueño. Me despierto con una sensación de ansiedad bastante fuerte, sé que sueño con algo o alguien, pero no puedo recordarlo. 

En general estoy bastante bien. Quería saludaros, tan solo, si es que hay alguien ahí. Voy a seguir con lo mío.

sábado, 2 de octubre de 2010

La lengua naranja

Qué leches.

Hace compañía, Naranja, no hay duda. Pero sigo sin tener con quién hablar. Y, encima, si bien antes podía irme a la ciudad los fines de semana, ahora me da cosa dejarle solo. Solo faltaría que se líe a maullar como un loco, llamándome, y se enfade algún vecino... Es pequeñito, al fin y al cabo.

Pequeño pero matón. ¡Como muerde! Y no para de subirse a todas partes, y de romper cosas. Antes hemos tenido una buena pelea. Que mal genio tiene, en cuanto intento cepillarle un poco, se pone como una fiera. Necesito quitarle pelo, suelta mucho.

No ha sido un gran negocio este gato, por tanto. No le gusta mucho debatir, pero eso no quiere decir que sea mudito. Tiene un lenguaje muy complejo. Todavía no he deducido su gramática, o sus reglas sintácticas, pero sí tengo clara una parte de su vocabulario:

- Grita "miau, miau", de forma reiterada, cuando necesita algo, cuando quiere que le abra una puerta...

- Emite una especie de "brrr", cuando se alegra al echarle su comida favorita: el Jamón cocido.

- Ronronea, como todos los gatos: hace un "grrrrrrrr", continuado, aunque eso no forma parte de su vocabulario, porque el sonido no sale de su boca. Expresa cariño, comodidad, o algo parecido.

- Emite unos maullidos más largos y menos repetidos ("miauu") cuando quiere expresarme disconformidad con mis actos o palabars.

- También lanza otros maullidos casi inaudibles, cuando ve un mosquito, un ave por la ventana, o cualquier bicho que no pertenece a la familia. No sé por qué lo hace.

- Y el último sonido que he detectado dentro de su vocabulario es el que hace cuando tengo un poco de tos o carraspera, un maullido cortísimo, a veces mientras duerme. Es algo así como "¡Mie!", con cierto nivel de enfado.

Sí, conozco bien los sonidos de mi gato. Aunque el animal no es capaz de debatir sobre Nietzsche, su conversación es más inteligente que la de la gente de este pueblo. En fin, he vuelto a acabar escribiendo en este blog. Espero que alguien deje un comentario algún día.