lunes, 27 de septiembre de 2010

Gatito Naranja

¡Ya tengo gato!

Después de escribir el último post del blog, me puse a investigar la manera de adoptar un gatito. Por desgracia, en este pueblo no hay protectora, perrera, ni nada de nada. Por no haber, no hay ni una tienda de animales en la que vendan gatos. aunque, de todos modos, a mí no me parece bien pagar por adoptar a un gato.

Estuve mirando por Internet, y sí que había bastantes anuncios de gente que "regalaba" gatitos pequeños, de pocas semanas, provenientes todos de gatas domésticas que habían quedado en estado de buena esperanza, y en última instancia, acababan de dar a luz. Pero, así como había muchas posibilidades, también había mucha demanda. Tuve que hablar con varias personas antes de conseguir uno.

Encontré un anuncio en el que ponía "regalo gatos naranjas". Me encanta el hecho de considerar a un gato rubio como naranja. El caso es que quedé con un chico joven, de aspecto no muy culto, que me explicó que su gata había parido 4 gatitos, y que si no les encontraba hogar, tendría que matarlos. No sé si era cierto, o si lo dijo para que me llevara uno sin dudar. Si lo hizo por eso, dio en el clavo.

Ya tengo mi Gatito Naranja. El chico huyó rápido, y no me extraña, porque la bestia que me trajo no es de este planeta. ¡No para en todo el día! Mis manos están llenas de heridas, y mis muebles, de grietas. Siempre está maullando, y no me deja ni ir al baño solo. ¡Dios mío, que cruz!

Y a todo esto, yo sigo teniendo las mismas necesidades de expresión que antes. Gatito Naranja no para de chillar, pero no le gusta debatir.

martes, 21 de septiembre de 2010

Buscando gatico

Me da mucha pereza escribir en el blog. La verdad, no creo que tenga nada interesante que decir. Supongo que por eso molaban más los diarios de antes, aquellos que no leía nadie más que el propio escritor, si se atrevía, eso sí, a conversar consigo mismo.

Pero, a veces, hay cosas que necesito contar, y no tengo a nadie más... Debe ser que la falsa sensación de que alguien pueda leerme me atrae...

Estoy pensando en adoptar una mascota. Me gustaría tener un perro, un Pastor alemán. No me gustan nada los perritos esos pequeños y peludos, que no paran de ladrar. Me resultan ridículos. Sin embargo, los Pastores alemanes tienen  un orgullo, y un espíritu de guerrero, que conjugan con bondad y lealtad. Eso me hace admirarlos, y me gusta tener cerca a seres admirables. Por eso, posiblemente, nunca me dura una pareja más de cuatro días.

Puede que ellas opinen que no es por eso.

Pero, siguiendo con el tema de las mascotas, lo cierto es que estoy todo el día en la calle. Un perro necesita mucha atención, hay que sacarlo a pasear 3 veces en 24 horas. Un Pastor alemán no puede estar metido en un apartamento como este en soledad.

Mi mejor opción, por tanto, es un gato. De hecho, los felinos son, posiblemente, incluso más admirables que un Pastor alemán. No tan poderosos, pero muy veloces, máquinas de cazar y de sobrevivir, y encima, muy independientes. Tuve una gata de pequeño, y la echo mucho de menos. Sí, eso haré: buscaré un gatito. Quizás, después de eso, no necesite escribir aquí.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Pueblo de mierda


Si me ha dado por ponerme a escribir un blog ahora, es porque necesito expresarme, comunicarme. Llegué a este pueblo hace poco más de un mes, y estoy teniendo problemas para soportarlo. Qué cosa más aburrida...

Ni siquiera es tan pequeño, tiene más de 50.000 habitantes. Lo llaman ciudad y todo. Para buena parte de la población, que se cría en aldeas, o en pueblecitos pequeños de 10.000 o 20.000 habitantes, esto debe parecer muy grande, pero para mí, que vengo de ciudad, no es nada.

El tamaño tampoco me preocupa tanto. Pero la gente es muy inculta, es un pueblo muy cateto. Y la oferta de ocio es muy limitada, también. No hay cine, no hay librerías de cómics, ni ningún tipo de negocio temático, o restaurante novedoso. Todo lo que hay son peluquerías, dentistas, zapaterías, bares, chinos... el tipo de negocios masivos que no requieren de un perfil mínimamente cualificado, ni para los trabajadores, ni para los clientes.

Pero el trabajo es el trabajo, ¿Verdad? Hay que comer, y hay que mandar un poco de dinero a casa. Seguramente sería más feliz si me olvidara de todo el mundo, y me dedicara a ser más egoísta. Pero la familia me necesita. Solo será un tiempo, hasta que mejore su situación. Mientras, necesito el sueldo que me pagan aquí. Intentaré paliar la soledad que sufro en este pueblo de mierda, charlando un poco con vosotros... si es que estáis ahí. Y si no, me lo imaginaré. Hasta la próxima.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Nuevo blog

¿Qué tal, señores?

Sé que, posiblemente nadie, o casi nadie, lea nada de lo que escribiré aquí. Y si lo hacen, lo habrán hecho de forma casual, buscando alguna tontería en Google, y huirán como alma que lleva el diablo. Pero creo que a mí me hará bien escribirlo.

Me han hablado mucho del Twitter, y de esas cosas que se llevan ahora. Parece que está creciendo como la espumita. Pero yo lo he intentado usar, y me parece una porquería importante. Intentas escribir cualquier cosa, y no te deja, parece que tiene un límite de caracteres muy pequeño, solo se pueden escribir algo más de cien caracteres. No creo que nadie pueda escribir nada interesante con ese número de símbolos.

O quizás sea culpa mía: nunca se me ha dado bien la informática. Me quedaré con los blogs, que es algo que conozco mejor. Me gusta escribir. Ya os iré contando.