¡Ya tengo gato!
Después de escribir el último post del blog, me puse a investigar la manera de adoptar un gatito. Por desgracia, en este pueblo no hay protectora, perrera, ni nada de nada. Por no haber, no hay ni una tienda de animales en la que vendan gatos. aunque, de todos modos, a mí no me parece bien pagar por adoptar a un gato.
Estuve mirando por Internet, y sí que había bastantes anuncios de gente que "regalaba" gatitos pequeños, de pocas semanas, provenientes todos de gatas domésticas que habían quedado en estado de buena esperanza, y en última instancia, acababan de dar a luz. Pero, así como había muchas posibilidades, también había mucha demanda. Tuve que hablar con varias personas antes de conseguir uno.
Encontré un anuncio en el que ponía "regalo gatos naranjas". Me encanta el hecho de considerar a un gato rubio como naranja. El caso es que quedé con un chico joven, de aspecto no muy culto, que me explicó que su gata había parido 4 gatitos, y que si no les encontraba hogar, tendría que matarlos. No sé si era cierto, o si lo dijo para que me llevara uno sin dudar. Si lo hizo por eso, dio en el clavo.
Ya tengo mi Gatito Naranja. El chico huyó rápido, y no me extraña, porque la bestia que me trajo no es de este planeta. ¡No para en todo el día! Mis manos están llenas de heridas, y mis muebles, de grietas. Siempre está maullando, y no me deja ni ir al baño solo. ¡Dios mío, que cruz!
Y a todo esto, yo sigo teniendo las mismas necesidades de expresión que antes. Gatito Naranja no para de chillar, pero no le gusta debatir.