martes, 21 de septiembre de 2010

Buscando gatico

Me da mucha pereza escribir en el blog. La verdad, no creo que tenga nada interesante que decir. Supongo que por eso molaban más los diarios de antes, aquellos que no leía nadie más que el propio escritor, si se atrevía, eso sí, a conversar consigo mismo.

Pero, a veces, hay cosas que necesito contar, y no tengo a nadie más... Debe ser que la falsa sensación de que alguien pueda leerme me atrae...

Estoy pensando en adoptar una mascota. Me gustaría tener un perro, un Pastor alemán. No me gustan nada los perritos esos pequeños y peludos, que no paran de ladrar. Me resultan ridículos. Sin embargo, los Pastores alemanes tienen  un orgullo, y un espíritu de guerrero, que conjugan con bondad y lealtad. Eso me hace admirarlos, y me gusta tener cerca a seres admirables. Por eso, posiblemente, nunca me dura una pareja más de cuatro días.

Puede que ellas opinen que no es por eso.

Pero, siguiendo con el tema de las mascotas, lo cierto es que estoy todo el día en la calle. Un perro necesita mucha atención, hay que sacarlo a pasear 3 veces en 24 horas. Un Pastor alemán no puede estar metido en un apartamento como este en soledad.

Mi mejor opción, por tanto, es un gato. De hecho, los felinos son, posiblemente, incluso más admirables que un Pastor alemán. No tan poderosos, pero muy veloces, máquinas de cazar y de sobrevivir, y encima, muy independientes. Tuve una gata de pequeño, y la echo mucho de menos. Sí, eso haré: buscaré un gatito. Quizás, después de eso, no necesite escribir aquí.

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